El año anterior decidí tomármelo con calma.
Iba a disfrutar del tiempo libre que el destino puso en mi camino, y avanzar en aquello que pudiese sin mayores complicaciones, sin estrés, sin presión.
Eso hice: tuve una idea, comencé a ponerla en acción cuando lo sentía correcto, cuando tenía ánimo y ganas para poder avanzar.
Creé mi empresa cumpliendo con todos los requerimientos legales del país en el que estoy; abrí mi tienda de Etsy y cargué solo 1 producto (el cual por supuesto no ha recibido ningún pedido hasta el día de hoy); me preocupé de planificar la cena de navidad familiar y el picoteo de año nuevo; me preocupé de descansar y de mantener el contacto con mis amigos y familia, porque tampoco podía volverme una ermitaña.
Entonces el nuevo año llegó, y sentí que ya era hora de poner el pie en el acelerador y comenzar a ejecutar esos planes que pensé, esas ideas locas que se me ocurrían mientras caminaba por la vida, o en la ducha, o replicar esas ideas que me bombardeaban por IG y por Pinterest.
La situación es esta: desde que salí del mundo corporativo mi vida social ha disminuido ya que giraba en torno a mi trabajo, y si somos sinceros, eso es lo que yo misma permití.
Además, estar encerrada en mi casa todo el día, tampoco estaba gatillando esa chispa de creatividad. Así que decidí que ya era hora de cambiar de ambiente y salir a investigar la ciudad.
Con esto en mente (y una recomendación de un reel de IG) me lancé a redescubrir mi ciudad y buscar lugares para poder trabajar, para tener contacto con el mundo exterior, conocer otras personas y conocer nuevos lugares y que, además, me sirve para mi meta de pasos diarias (porque la vida activa es importante!!).
Y aquí figuro. Escribiendo desde la Biblioteca Nacional de Santiago de Chile, que tiene una sala de estudio donde puedes venir a leer, trabajar, escribir.
Es un espacio donde debes estar en silencio. Tiene mesas y sillas (no muy cómodas si somos sinceros), está en un edificio patrimonial precioso, y su uso es gratuito.
La única consideración es que para hacer uso de la sala debes entrar sin mochilas o bolsos grandes. Tienen locker a disposición y para hacer uso de ellos debes tener una moneda de 100 pesos chilenos, la cual recuperas al devolver la llave.
La experiencia en sí fue muy productiva. El silencio me permitió concentrarme realmente tanto para escribir este texto, cómo para ir definiendo algunas metas y cosas que quiero ir probando, por ejemplo:
- Meta de este mes: crear 40 productos para subir en mi tienda en Etsy.
- Actividades: hacer un listado de otros lugares para ir a trabajar.
Les iré contando de mis aventuras por la ciudad con el fin de salir de mis 4 paredes y ser parte de la sociedad, tener mis propias aventuras y abrirme a conocer nuevos lugares, nuevas personas sobre todo porque esto me sirve para ser más creativa y para motivarme a cumplir mis metas.
Y en una de esas puedo influenciarte a hacer algo parecido.