
Para llevar a cabo este proyecto necesitaba tomar alguna acción. Por lo que al evaluar las diversas opciones que me presentaban en redes sociales, por algún motivo crear mi propia tienda en Etsy fue la que me llamó más la atención.
Busqué información, tutoriales, blogs, etc para validar mi idea y la verdad es que es bastante simple de hacer. Incluso las mismas personas que hacen estos videos del paso a paso de cómo crear tu tienda te aportan con códigos para que tengas 40 listings (productos publicados) gratis. Ya que hay tarifas para: crear la tienda, publicar tus productos y otros fees asociados a las ventas.
Con toda la información me puse manos a la obra y comencé a crear mi propia tienda, y es aquí donde me topé con mi primer obstáculo (y bastante lógico si me preguntas): Etsy te pide la información respecto a la iniciación de actividades de tu país, cosa que yo no tenía.
Me tomé el tiempo para averiguar cómo era el proceso y cuáles eran las alternativas que tenía para realizar esto: iniciar actividades cómo persona natural o crear desde ya mi propia empresa y es aquí cuando comencé a soñar y ver las posibilidades que se abrían.
En mi caso particular, decidí que formalizar mi propia empresa se ajustaba más a mi visión. Acá en Chile está la opción de crear tu empresa en un día, un proceso bastante amigable y que con la ayuda de la universidad de Youtube y la IA logré completar el proceso sin problemas.
La IA la usé para poder redactar el objeto de la empresa, que es básicamente a qué se dedica la empresa. Aquí la idea era dejarlo lo más amplio posible para que me permita crecer y dejar la puerta abierta para otras oportunidades o proyectos.
Quiero hacer un paréntesis aquí, ya que, si bien el proceso es rápido, no es tan simple cómo decir quiero crear mi propia empresa y hacerlo. Aquí tuve que aprender conceptos nuevos cómo: domicilio fiscal y tributario, aprendí que era una oficina virtual y por qué en mi caso era la opción que más me convenia. Y hubo una inversión de por medio.
Para los que no están familiarizados con estos conceptos, el domicilio fiscal y tributario es la dirección donde se constituye legalmente la empresa. No es menor, ya que tiene relación directa con la comuna donde se pagarán los permisos para ejercer actividades comerciales.
En mi caso, dado que este proyecto es 100% digital y no requiere de un espacio físico, la solución fue contratar una oficina virtual. Básicamente es un servicio que te permite usar una dirección como domicilio oficial de tu empresa frente al Registro Civil, la municipalidad y el SII. Esa dirección ya cuenta con los permisos para ejercer actividades comerciales según el plan regulador de la comuna, y además te permite recibir correspondencia oficial. Algunos proveedores incluyen servicios adicionales como sala de reuniones por horas u otros beneficios.
Después de buscar y comparar varias opciones, me decidí por la que me dio más tranquilidad. Aquí va la primera cifra real de este proyecto: $120.000 CLP por un año completo. No fue el precio lo que me decidió, sino el trato que recibí desde el primer contacto. Pequeño detalle que marca la diferencia.
Debo admitir que hubo algo de temor en el proceso, ya que estaba formalizando esta idea y adquiriendo responsabilidades frente a una entidad formal en mi país y haciendo una inversión real, entonces deja de ser un simple sueño o un juego y se transforma en un compromiso serio.
También debo admitir que una vez que completé todo este proceso y ya contaba con mi ID fiscal (RUT en Chile) me sentí adulta.
Si, estoy en mis 30s, tengo claro que soy adulta, pero tuve esta sensación de responsabilidad, cómo que de alguna forma se volvió tangible lo que estoy construyendo y fue una sensación distinta que no recuerdo haber sentido antes.
Siendo honesta, lo me motivo a seguir y no me paralizó en este punto fue un mensaje que se repetía en varios videos que vi:
Hecho es mejor que perfecto.
Para mi este fue el mensaje que me movió. Si cometo un error lo puedo arreglar después, recordar que de los errores es cuando más se aprende y de alguna forma, perder ese miedo a fallar. Y que si no se algo, lo puedo aprender, que si espero a que este todo perfecto me quedare en el mismo lugar donde estoy ahora.
Así que di ese paso y cree mi propia empresa, e incluso abrí una cuenta bancaria para la empresa.